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viernes, 4 de enero de 2019

Ganso del Nilo en La Moraña, Ávila

 El pasado 1 de enero descubría esta pareja de gansos egipcios o del Nilo -Alopochen aegyptiaca- en un pequeño lavajo alambrado en las inmediaciones del casco urbano de Sinlabajos, Ávila. No hace mucho tiempo se vio otra pareja, podría ser la misma, en la laguna de El Oso y se encuentran, también, ejemplares en el embalse del Rosarito que se comparte entre Ávila y Toledo sobre el río Tiétar.
 
Oficialmente, el Ganso del Nilo está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente desde 2013 (Real Decreto 630/2013, de 2 de agosto) por el alto riesgo de generar impactos en la biodiversidad, sin embargo en la ficha oficial se reconoce que se ha comprobado su reproducción en libertad de forma irregular u ocasional, pero que no hay ningún indicio de que se encuentren en proceso de establecimiento. Por su parte, si no me equivoco, SEO-Birdlife está ya preparando una revisión del estado de esta especie en España, en la que eleva el nivel de alerta hasta “casi establecida”. Los principales problemas que ocasiona esta especie se deben a que presentan un comportamiento dominante y agresivo hacia otras aves, lo cual provoca el desplazamiento de especies nativas llegando en algunos casos a la extinción. También algunas investigaciones apuntan al riesgo potencial de contaminación de aguas a causa de sus deposiciones en zonas recreativas, a la posibilidad de convertirse en transmisores de enfermedades como la gripe aviar y al riesgo de colisión con aeronaves. Su expansión también tiene un impacto en la agricultura.

 Leer más.... http://docnatureblog.blogspot.com/2018/08/han-venido-para-quedarse-ganso-del-nilo.HTML

En menos de 20 años ha colonizado el noroeste de Europa, donde está considerado una plaga. Ahora, el ganso del Nilo apunta a la conquista de la península, convirtiéndose en una grave amenaza para las especies nativas y la agricultura, y en un gasto para las administraciones.
Con observaciones cada vez más numerosas en casi todas las comunidades autónomas y en Portugal, el foco más grande de expansión conocido se encuentra en humedales de Extremadura. “En enero de este año se ha observado un grupo de más de 150 ejemplares en el embalse de Alcollarín, en Cáceres. Es el mayor grupo avistado hasta ahora”, señala Javier Prieta, miembro de la Sociedad Española de Ornitología SEO-BirdLife y coautor del último censo científico (2009-2014) de aves de Extremadura, financiado por la propia Comunidad Autónoma.
El ganso del Nilo (Alopochen aegyptiaca) está incluido en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente desde 2013 por el alto riesgo de generar impactos en la biodiversidad. En la ficha oficial  se reconoce su presencia pero no está considerado establecido. Sin embargo, SEO-Birdlife está preparando una revisión del estado de esta especie en España, en la que eleva el nivel de alerta hasta “casi establecida”. La organización conservacionista va incluso más allá: “Estamos valorando considerarla finalmente como especie establecida”, explica David M. Santos, uno de los coordinadores del Grupo de Aves Exóticas. “En Extremadura es donde se está registrando un mayor aumento y una situación más preocupante. Aunque estos datos son escasos y muy poco precisos, la población parece duplicarse cada año”. El censo para Extremadura refleja cómo los registros ascienden vertiginosamente, desde 15 gansos vistos entre 1998 y 2008 hasta 190 de 2009 a 2014, con un bando de más de 100 en el embalse de La Serena (Badajoz). En cuanto a su reproducción, solo existe un caso registrado anterior a 2009, pero en 2014 ya eran siete las localizaciones ocupadas con cría. La ficha que SEO-Birdlife tiene en preparación señala la posibilidad de que el ave se expanda hacia el este siguiendo las cuencas de los dos grandes ríos, Tajo y Guadiana.
 
 En Castilla y León no sabemos qué repercusiones tendrá la presencia ya estable de esta especie al sur de la Comunidad, como tampoco sabemos siquiera si lo tendrán en cuenta los responsables de la gestión del Medio Ambiente de esta Comunidad Autónoma, a la vista de los fracasos estrepitosos en cuanto a gestión de la fauna cinegética y protegida se refiere. Un aval patético que ocasiona graves perjuicios al Patrimonio Natural de esta Comunidad. Son, por desgracia, innumerables los problemas que se acumulan en nuestro ámbito territorial sin que se atisbe un cambio en el modelo de gestión. El ideario y el uso mercantilista del Medio Ambiente Castellano y Leonés tiene estos peajes, unos peajes irreversibles en algunos casos, con consecuencias que no deberíamos seguir permitiendo.
Galérida Ornitólogos Abulenses/imagen. V.Coello

sábado, 5 de abril de 2014

en defensa de nuestros lobos ibéricos


Ante las esperpénticas campañas de acoso y erradicación del lobo ibérico -Canis lupus signatus- en la provincia, recomendamos este trabajo divulgativo. Es imprescindible comprender los importantes equilibrios medioambientales sujetos a la presencia y a la biodiversidad de las especies tradicionalmente autóctonas.
GALÉRIDA ORNITÓLOGOS

jueves, 8 de enero de 2009

CAMBIO CLIMÁTICO

Cambio Climático en la Comunidad de Castilla y León.
Aunque hay quien niega su existencia la realidad del cambio climático es algo que preocupa a la mayoría de la población mundial y que, en España, está evidenciándose a través de diferentes factores. Y uno de esos factores son las plagas que empiezan a afectar a las masa forestales y a los terrenos agrícolas. Un ejemplo de esto lo encontramos en la sierra de Gredos donde, desde hace un año, una plaga de una oruga conocida con el nombre de Procesionaria ha empezado a atacar bosques de pinos por encima de los 1200 metros de altura. ver noticia en este enlace
fotografía de un bolsón de Procesionaria–Thaumetopoea pityocampa-

domingo, 2 de noviembre de 2008

TRIBUNA de OPINIÓN

El Cazador Cazado

La caza es el segundo deporte que más federados tiene en nuestro país. Un total de más de 421.000 licencias que, en estas fechas, escopeta en mano se lanzan al campo en busca de la tan preciada pieza. Nunca entenderé este deporte. Una práctica que priva de vida a inofensivos seres, no puede llevar la etiqueta de “deporte”.

No comprendo los valores que ensalzan muchos cazadores que deseosos esperan el fin de la veda. Compañerismo, almuerzos o largas caminatas son las excusas, pero el fin es matar. Para disfrutar de los amigos, de los almuerzos o de los paseos no hace falta salir de caza, tan sólo tenemos que apuntarnos a un club de senderismo. Cuando los cazadores se autocalifican como grandes defensores de la naturaleza monto en cólera. No puedo, ni quiero, entender como alguien cuyo propósito es reventar la cabeza a un ingenuo conejo o de un imponente ciervo puede definirse como defensor de nuestro medio ambiente, muy a pesar de que sean especies cinegéticas. Yo disfruto del medio ambiente sin necesidad de mutilar animales que adornen las paredes de mi casa.

Si bien es cierto que el hombre ocupa el escalafón más alto de la pirámide trófica y, como animal omnívoro, tiene que matar para poder alimentarse, el cazador no mata para comer, lo hace por afición. No encuentro razón de ser a este deporte, como tampoco se lo encuentro a otros tan denigrantes y deplorables como el boxeo.


El otro día oí esta noticia en televisión que, amparada por el amarillismo que infecta a nuestros medios, relataba como una osa había atacado a un pobre ancianito de 72 años. Algunas autoridades se apresuraron, como si Hvala fuese el principal peligro de este país, a exigir la retirada de la decena de osos reintroducidos, porque nosotros nos cargamos a los autóctonos, que hay en el Valle de Arán. ¡Ignorantes! Curiosamente el encantador ancianito se encontraba practicando deporte; estaba cazando. Armado con su escopeta y en busca de un jabalí al que acribillar a balazos, el destino quiso que se topase con la osa. Como es muy común en nuestros medios, la mayoría de ellos se quedaron en la superficial y no profundizaron en los acontecimientos, amparándose sólo en la declaración de la pobre víctima, aunque que hubo otros, menos mediáticos, que sí lo hicieron. Y ahora, yo me pongo en el lugar de la osa. Yo tranquilo, descansando en mi parcelita y, de repente, mi paz turbada por un asesino armado y, posiblemente, disparando,... Yo también le habría pegado un zarpazo, o dos. El cazador cazado, qué paradoja.

David Sánchez Sáez

www.elpais.com