martes, 16 de febrero de 2021

La cigüeña blanca en Arévalo (Evolución y análisis)

Este año no ha podido ser, no hemos podido organizar la décima edición de la actividad “Por San Blas la cigüeña verás”, de modo presencial como en años anteriores, en la plaza del Arrabal de Arévalo.

Con algunos días de retraso como consecuencia del inédito tren de borrascas en este peculiar 2021, nuestras protagonistas aladas, las cigüeñas blancas, han ido ocupando los nidos de las iglesias arevalenses para iniciar de nuevo el ciclo reproductivo, que finalizará a principios del verano cuando los pollos, ya volanderos, animen los cielos azules de este municipio tan acogedor y de naturaleza tan diversa.

Esta gran zancuda, protagonista de la vida diaria de nuestros pueblos y campos, ha sabido ganarse el afecto de la mayoría de sus habitantes, que siempre la han tenido como referente; bien a través del sabio refranero popular, como por las naturales asociaciones con la cambiante climatología.  Las tardes ya son más largas y en febrerillo loco, como dicen, se suceden una serie de fiestas chicas como Las Candelas, el propio San Blas o las Águedas, sin olvidar la festividad patronal de la Virgen de Las Angustias, tristemente suspendida este año por los motivos que ya sabemos.

Allá, por los años 70 y 80, en nuestra localidad sólo existía una pareja de cigüeñas, la cual se asentaba en lo más alto de la torre de El Salvador. Dos décadas después, en progresión hasta las quince parejas a finales del siglo XX, fueron colonizando otras  iglesias y edificios civiles. En la última década, la cigüeña blanca ha seguido un paulatino ascenso para estabilizar su población en torno a las 20 parejas.

Desde el año 1999 se realiza un censo que, además de recoger el dato de las parejas y nidos ocupados en los distintos emplazamientos de la localidad, registra el número de pollos nacidos y volanderos. El estudio, con 22 años de referencias, es un verdadero barómetro para saber cómo se encuentra realmente la población de esta entrañable especie, así como entender la tendencia del binomio: “productividad vs parejas reproductoras”. Al hilo de esta referencia dos datos: la productividad media de estos 22 años es de 1,39 pollos por parejas y de 1,86 pollos por pareja con éxito reproductor. La media de los últimos 10 años ha bajado a 1,19 y a 1,70 respectivamente.

El titular del análisis de estos datos podría ser que: la productividad desciende un 25% en el ámbito general de todas las parejas que se asientan en los nidos de la ciudad y un descenso del 8% de la productividad en las parejas con éxito reproductor.

Estos datos de productividad sobre las cigüeñas de Arévalo son similares a los que ofrece el estudio general que abarca 97 localidades de 81 municipios, 56 de La Moraña y Tierra de Arévalo junto a los 25 de Valle Amblés y Sierra de Ávila, todos ellos pertenecientes a la demarcación ambiental y forestal del Servicio Territorial de Medio Ambiente Autonómico en esta provincia. El área del estudio abarca una extensión de 1.811 Km2, lo que supone el 22,49% de la superficie de la provincia de Ávila. Arévalo y Velayos, con 18 nidos activos, lideran la lista de municipios con mayor número de emplazamientos en su casco urbano, seguidos de Maello y Rasueros con 14 y 12 respectivamente.

La tendencia negativa, en la productividad, puede poner en evidencia la precaria situación a la que se enfrentan las poblaciones de avifauna si se confirma este paulatino descenso en los próximos años. En Arévalo, se aprecia una estabilización de la población al haber descendido el número de nidos a niveles de hace 10 años. Veremos cómo evoluciona esta tendencia año a año.

Esta tendencia negativa no es tan acusada como en las especies esteparias, algunas de ellas a punto de desaparecer en estos territorios, que sufren los vaivenes económicos propiciados por la Política Agraria Comunitaria. Una PAC que perjudica y destruye los mosaicos agrarios tradicionales, a las gentes que viven de la agricultura y de la ganadería en nuestros pueblos y que sólo beneficia a las grandes explotaciones y empresas. La creciente despoblación del medio rural y las campiñas es un hecho real, que muestra con total crudeza la zozobra de las políticas administrativas en Castilla y León. La avifauna también acusa este fracaso.

En los años del estudio, que continuará, sobre la cigüeña blanca, se han producido algunos cambios positivos como el hecho de la clausura del vertedero de residuos sólidos de Arévalo y los de otras  localidades cercanas. Éstos eran una importante fuente de alimentación, y, con su cierre, la cigüeña se ha visto obligada a reinventarse y a recuperar sus tradicionales fuentes tróficas, redundando esto en un beneficio adicional por el control que ejercen sobre topillos y otros roedores. Este hecho ha provocado  que abandonen antes nuestros territorios, una vez culminada su reproducción y que se produzcan grandes concentraciones en los centros de tratamiento provinciales. Urraca Miguel en Ávila y Gomecello en Salamanca son muestras patentes de ello.

Los censos que se realizan en los pasos posnupciales y prenupciales, en los alrededores de Tarifa, indican que la cigüeña blanca mantiene un importante tráfico migratorio hacia y desde África. Es probable que se trate de ejemplares juveniles y que los más adultos se queden en extensas áreas de Andalucía y Extremadura. En el caso de Arévalo se puede constatar que abandonan las torres mudéjares con los rigores estivales y hasta el mes de enero no se dejan ver de nuevo, excepto algún ejemplar puntual, para iniciar un nuevo ciclo reproductivo.

En la legislatura 1999-2003 siendo también alcalde de la ciudad el actual, Francisco León, se puso en marcha el Centro de Interpretación de la Naturaleza, en la Casa del Concejo de Arévalo, recuperándose, en parte, un tramo del lienzo de la muralla y la antigua cárcel de la ciudad. Uno de los aspectos más innovadores y disruptivos en aquel momento fue la colocación de una cámara en la iglesia de Santa María la Mayor para hacer el seguimiento diario de las cigüeñas de Arévalo y realzar el carácter mudéjar de sus torres. Tan vanguardista que fue pionera por ser la primera cámara instalada en la Península Ibérica para tal fin. Tras muchas vicisitudes y casi cuatro lustros después, tocaría volver a empezar pues ahora tenemos un sano competidor, que de momento nos ha comido la tostada y ha puesto de relevancia, con el uso de las nuevas tecnologías, las vivencias propias y naturales de las cigüeñas blancas. Madrigal de las Altas Torres ha llevado sus aves y sus torres por toda España y en las televisiones de mayor audiencia se han hecho eco de esta especie, han propiciado una educación y sensibilidad ambiental hacia nuestras aves y espacios naturales, nos han alertado de  las amenazas de un cambio climático cada día más evidente y hemos conocido las andanzas migratorias hasta el África subsahariana de uno de sus actores principales.

Llegados a este punto una pregunta sin malicia: a partir de este mes loco de febrero, ¿qué hacer? Las cigüeñas ya están de nuevo acondicionando sus nidos, crotoreando entre sí, la primavera asomándose, la pandemia recordándonos la necesidad de mantener y mejorar nuestros ecosistemas y su biodiversidad y un largo etcétera de acciones, iniciativas, posibilidades y anhelos no sólo para la ciudadanía sino de obligada reflexión y compromiso por parte de los administradores de la cosa pública. Volver a empezar, que duro cuando ahí teníamos una caja de recursos interesante que ha sido vaciada por pura ignorancia o premeditada insensatez.

Víctor A. Coello Cámara. Galérida Ornitólogos Abulenses

 

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