lunes, 12 de diciembre de 2016

La migración del lúgano (Carduelis spinus) en La Moraña, Ávila.

Esta nota, extraída de mi cuaderno de campo y elaborada para dar cuerpo a este artículo, pretende divulgar algunos aspectos, a mi parecer interesantes, sobre una especie paseriforme de la cual se suele hablar más bien poco. Quiero compartir algunos de los apuntes que he ido recogiendo en fases más o menos discontinuas a lo largo de los últimos 25 años, aproximadamente. Se trata, en definitiva, de trasmitir los datos recopilados sobre los movimientos migratorios de los ejemplares de lúgano que he podido observar en la comarca de La Moraña.
 
Topónimo o nombre vernáculo comarcal: Ubaro, Búbalo.
El Lúgano europeo (Carduelis spinus), últimamente denominado como Jilguero lúgano (Spinus spinus), es un pequeño paseriforme perteneciente a la familia de los fringílidos (Fringilidae) con un interesante flujo de ejemplares en movimientos migratorios dispersos a través de la Península Ibérica. Suelen coincidir con las inclemencias meteorológicas de estos meses otoñales y de invierno características de los países más nórdicos y que suelen acarrear además de fuertes bajadas de temperatura una total falta de alimento disponible para estos pequeños pajarillos. El lúgano tiene una distribución paleártica muy definida y por sus peculiares o particulares pautas migratorias suele ser muy complicado establecer sus límites geográficos migratorios así como el flujo o número de ejemplares que se mueven. Sobre la primera referencia puedo comentar que numerosos ornitólogos citan a los Países Bajos en ese límite de latitud.

En la Península Ibérica.
La mitad norte de la península se convierte en una importante zona de invernada con citas sobre reproducción del lúgano sobre todo en Los Pirineos y en la Cordillera Cantábrica. Hay datos de los años 60 y 70 sobre anillamiento de pollos, ejemplares inmaduros e incluso adultos. Hoy en día no es raro escuchar sus cantos y ver ejemplares aislados en ambas Comunidades Castellano Leonesa y Manchega asi como en la Comunidad de Madrid. Es probable que se reproduzca, de forma ocasional, en zonas del Sistema Central.

En La Moraña.
En época invernal puede encontrase, de manera irregular, en cualquier ecosistema de la comarca con una notable querencia, sobre todo a los grandes bosques y pinares islas de Pino resinero (Pinus pinaster), en donde puedan acceder de manera inmediata a los cursos fluviales para alimentarse de las “piñas” de alisos (Alnus glutinosa), espinos (crataegus monogyna), cardos borriqueros (Onopordum acanthium) o cardos marianos (sylibum marianum) entre otras y, también, en terrenos abiertos como las zonas de cultivos, perdidos y barbechos para alimentarse de las abundantes semillas de plantas dicotiledóneas.
En las notas de campo sobre esta especie, en el año 2009 y 2011, se tiene constancia por medio de avistamientos de ejemplares adultos de lúganos durante los meses que comprenden la primavera y el verano, en zonas abiertas de cultivo ligadas a bosques maduros de coníferas y riberas fluviales próximas, pero sin constatar una posible reproducción.
 
Fenología.

Explosiones demográficas en la comarca.
En los años 90 y con una fiel y marcada regularidad cada 4 años, a la comarca llegaban enormes bandos compuestos por varios cientos de ejemplares de esta especie, llegando a ser el lúgano el ave más común en nuestros campos durante esos inviernos discontinuos. Estas congregaciones demográficas eran de tal magnitud que incluso se observaban lúganos alimentándose en las calles de los pueblos de La Moraña, en los parques urbanos e, incluso, en jardines de las casas. El año 1993 fue un abundante año de estos pájaros migradores anotándolo en mi libreta como el año en que más lúganos tuve constancia. Incluso, en algunas ocasiones, se llegaba a observar a algunos ejemplares posados sobre las antenas de televisión de las casas de los pueblos.
A partir del año 2000 se observó que, en los inviernos en los que la migración de los lúganos era normal, el número de ejemplares empezó a ser más escaso. Posteriormente, coincidiendo con años de congregaciones, se comprobó radicalmente que los lúganos dejaban de hacer movimientos masivos discontinuos por la comarca.
Debido a la paulatina subida de las temperaturas en estos últimos 30 años, en los que los inviernos extremos han dado paso a inviernos benignos, estas aves pueden encontrar alimento con más facilidad por el resto de Europa. Este puede ser uno de los motivos, entre otros, por el cual hayan dejado de migrar más al sur, siendo, actualmente en la comarca, unos fringílidos comunes pero ya no tan abundantes.
Pese a que hubo años posteriores más fríos, se empezó a notar como mermaban las migraciones y actualmente, en los avistamientos que se vienen realizando se observan pequeños bandos que raramente superan los 10 o 12 ejemplares.
 
Este otoño-invierno recién estrenado se augura escaso. La llegada de “úbaros” a estas tierras castellanas ha sido muy leve, los primeros registros son del día 8 y el día 10 del pasado octubre, y con bandos de ejemplares no superiores a la media docena.
Quizás, el cambio climático esté influenciando más a unas aves que a otras, como en este caso, y su instinto pajaríl, bien sea por disponibilidad de alimento, temperaturas o cualquier otro factor, crean que no han de bajar más abajo de Francia. Más que por alimento creo, en años atrás eran empujados Iberia por bajas temperaturas y climas adversos. He dicho creo…
 
David García López, Galérida Ornitólogos  
Referencias: imagen 1, ejemplar macho / imagen 2, ejemplar hembra / imagen 4, fuente: datosclima.es (los datos son aproximados, ya que los inviernos suelen ser más fríos en la comarca)                                                                                                                                                                           

jueves, 8 de diciembre de 2016

Galérida Ornitólogos solicita el deslinde y amojonamiento de la Cañada Real Leonesa Occidental en Arévalo

El pasado 30 de noviembre de 2016, desde Galérida Ornitólogos, presentamos en el registro del Excmo. Ayuntamiento de Arévalo un escrito por el que solicitamos la aprobación, en Pleno Municipal de este Ayuntamiento, de la solicitud formal a la Junta de Castilla y León para que se inicie el expediente de deslinde y amojonamiento de la "Cañada Real Leonesa Occidental" en el tramo que discurre entre la ermita de La Caminanta y el puente de Los Lobos en una primera fase. Y, a continuación, el deslinde y amojonamiento de esta vía pecuaria en todo su recorrido por el término municipal de Arévalo.
 
El texto integro del documento es el siguiente:
El pasado lunes, 21 de noviembre, Arévalo volvía a ser lugar de paso para un numeroso rebaño de ovejas en trashumancia hacia lugares más favorables de la Comunidad de Madrid. El Ayuntamiento de Arévalo celebró la Fiesta de la Mesta, por tercer año consecutivo, con el paso de 2.000 ovejas a través de lo que en su día fuera la Cañada Real Coruñesa (actual Avda. de Emilio Romero). El Ayuntamiento y la Asociación de Amigos del Museo de las Ferias y el Patrimonio de Medina del Campo han contribuido de nuevo con la Asociación Trashumancia y Naturaleza en la recuperación de esta antigua práctica de trasiego ganadero a través de la Península Ibérica. Desde antiguo, en España se configuró un patrimonio público, especialmente protegido, destinado al uso predominante de la ganadería ovina. El Real Concejo de la Mesta, el importante recurso económico y estratégico que representaba la lana en gran parte del Imperio y países periféricos y el control político del territorio hicieron posible esta realidad. Sin embargo, las cañadas o vías pecuarias, hoy en día, constituyen un patrimonio ciudadano que sufre desprotección, ocupaciones y roturaciones fraudulentas y en cierto modo desidia institucional por parte de las administraciones tutoras. Su definición la encontramos rápidamente en la vigente Ley 3/1995, de 23 de marzo, de vías pecuarias, donde su artículo primero dice: “Se entiende por vías pecuarias las rutas por donde discurre o ha venido discurriendo tradicionalmente el tránsito ganadero”.

Desde Hace cientos de años, la situación estratégica en la que Arévalo se encuentra ha propiciado que este territorio sea un importante cruce de cañadas. La leyenda de nuestros mapas geográficos refleja la existencia de varias vías pecuarias, algunas de ellas con un papel activo en el casco urbano o en las inmediaciones. La Cañada Real Leonesa Occidental, la Cañada Real Coruñesa, la Cañada Burgalesa, el Cordel de Toledo, la Vereda de la Calzada de Peñaranda son algunos de sus ejemplos. Es verdad que esta actividad agro-ganadera está en desuso en la actualidad salvo esporádicas fechas conmemorativas como la que nos ocupa. El uso de las cañadas o vías pecuarias ha ido cambiando inexorablemente y la mayor parte de la ciudadanía lo percibe así. La propia dinámica de la sociedad y la evolución de los tejidos agroambientales están forzando hasta el ámbito residual la función de la cañada como espacio de tránsito o descansadero ganadero.
Por el contrario, la sociedad actual demanda otros usos y otra funcionalidad para este patrimonio público y ganan peso otros conceptos como las funciones ecológicas, el ocio y esparcimiento sin olvidarnos de su función histórico-cultural. La propia Ley manifiesta a continuación, en el punto 3: “Asimismo, las vías pecuarias podrán ser destinadas a otros usos compatibles y complementarios en términos acordes con su naturaleza y sus fines, dando prioridad al tránsito ganadero y otros usos rurales, e inspirándose en el desarrollo sostenible y el respeto al medio ambiente, al paisaje y al patrimonio natural y cultural”. El siguiente artículo, sobre la naturaleza jurídica de las vías pecuarias, escribe de manera clara y sosegada lo siguiente: “Las vías pecuarias son bienes de dominio público de las Comunidades Autónomas y, en consecuencia, inalienables, imprescriptibles e inembargables”. Como última referencia cabe citar, además, que en la primera parte de la exposición de motivos de la ley encontramos varios párrafos de gran interés para terminar de dar cuerpo a esta solicitud y que entre otros destacamos los siguientes: “también han de ser consideradas las vías pecuarias como, esenciales para la migración, la distribución geográfica y el intercambio genético de las especies silvestres”… “Finalmente, y atendiendo a una demanda social creciente, las vías pecuarias pueden constituir un instrumento favorecedor del contacto del hombre con la naturaleza y de la ordenación del entorno medioambiental”… “Todo ello convierte a la red de vías pecuarias –con sus elementos culturales anexos- en un legado histórico de interés capital, único en Europa, cuya preservación no garantiza en modo alguno la normativa vigente” (este era uno de los motivos para aprobar la Ley, en 1995).

Expuesto lo anterior sobre el papel, nos vamos al campo y la primera realidad con la que nos encontramos es que sabemos más o menos por dónde van la cañadas, más o menos atisbamos su anchura, la que no ha sido usurpada, claro, más o menos… más o menos reiteradamente y ahí nos quedaremos en la mayor parte de los tramos de las cañadas a su paso por Arévalo. Es verdad que existe un proyecto de clasificación de las cañadas pero también es verdad que es insuficiente. Es necesario que se den los siguientes pasos para que estos espacios, este patrimonio y este dominio público pueda ser percibido como tal con total nitidez. Los pasos siguientes deberán ser el deslinde y el amojonamiento, la desafectación y cualesquiera otros actos relacionados con las mismas como bien recoge el artículo quinto de la citada ley de vías pecuarias sobre conservación y defensa de las mismas. Volvemos a nuestros terrenos y comprobamos, además, que las cañadas pueden servirnos para complementar espacios ambientales que poco a poco y no sin cierta dificultad, se van recuperando para el uso social de las gentes de Arévalo y la Comarca de La Moraña. En paralelo con el Paseo Fluvial del río Arevalillo discurre la Cañada Real Leonesa Occidental y claro, su recorrido, anchura y otros aspectos resultan dudosos. Comprobamos que no se encuentra deslindada y tampoco amojonada y ni siquiera sabemos si este patrimonio ciudadano se mantiene en su cabida o superficie original y no ha sido usurpado e invadido. Por ende, esta solicitud pretende ser una reflexión y a la vez una demanda.

La reflexión está servida y tenemos claro que es un patrimonio a reciclar cuyo primer paso eficaz es demandar que se revise su clasificación y se proceda a su deslinde y al amojonamiento del espacio real por donde discurre. La cañada Real Leones Occidental va jalonando las aguas del río Arevalillo en su vertiente oeste y destacan al menos tres tramos de interés en las proximidades del casco urbano de Arévalo. Uno de ellos, el que discurre entre la ermita de La Caminanta y el puente de Los Lobos, resulta prioritario para consolidar un gran espacio de uso público que permita el tránsito administrativo al cual hemos denominado “De Paseo a Parque Fluvial del río Arevalillo”. Este parque fluvial abarca una superficie de titularidad pública de más de 100.000 metros cuadrados y su consolidación física y administrativa redundará en el beneficio de la sociedad arevalense al refrendarse como Bien Patrimonial Natural una serie de espacios geográficos en bastante desuso hasta hace escasas fechas. El ayuntamiento tiene herramientas administrativas suficientes para impulsar, ante la Administración Comunitaria de la Junta de Castilla y León, el inicio del expediente oportuno que desemboque en el amojonamiento del tramo más urbano de la Cañada Real Leonesa Occidental, en la primera fase de actuación.

Comenzábamos esta solicitud con una mención expresa al paso reciente de ganado trashumante por la ciudad y la implicación del propio ayuntamiento en esa III Fiesta de la Trashumancia y creemos firmemente que se puede hacer más.
Por todo lo expuesto en el presente escrito, SE SOLICITA:
La aprobación, en Pleno Municipal de este Ayuntamiento, de la solicitud formal a la Junta de Castilla y León para que se inicie el expediente de deslinde y amojonamiento de la Cañada Real Leonesa Occidental en el tramo que discurre entre la ermita de la Caminanta y el puente de Los Lobos en una primera fase. Y, a continuación, el deslinde y amojonamiento de esta vía pecuaria en todo su recorrido por el término municipal de Arévalo.
 
El Parque Fluvial del río Arevalillo puede ser una realidad si el ayuntamiento sabe consolidar este espacio natural dotándole de una protección administrativa eficaz y la elaboración de un programa integral de recuperación con proyectos que recojan la confluencia entre los vecinos y la naturaleza teniendo en cuenta los valores de paisaje natural, el patrimonio cultural, las construcciones civiles, la flora y la fauna autóctonas, entre otros aspectos relevantes y de interés. Se ha celebrado la I jornada de voluntariado ambiental con la colaboración activa de personas sensibilizadas con nuestro medio ambiente local; sigamos dando pasos hacia adelante.
Arévalo, 30 de noviembre de 2016

martes, 6 de diciembre de 2016

No a las podas brutales

En numerosos municipios de este país se está extendiendo, como una plaga, este tipo de técnicas pseudo-jardineriles. Desde hace años se vienen realizando estudios que recomiendan lo contrario. Cada árbol o arbusto tiene su propia figura, su propia expresión natural que es amputada por la costumbre de cortar la guía terminal en los propios viveros y por los trabajos de poda brutal que se realizan todos los años.
La escasa cualificación técnica de las personas contratadas para esta bárbara actuación así como la nula sensibilidad ambiental de los concejales y alcaldes responsables, en los variopintos municipios, deja una profunda huella y herida en el patrimonio público de la ciudadanía. La poda única es sinónimo de pensamiento único... sin palabras.
Reclamemos que se actúe con sentido de bien común.

Víctor Andrés Coello Cámara, aficionado a la botánica y a los paisajes urbanos naturales.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Las Cañadas en Arévalo

Artículo publicado en "La Llanura" nº 88, septiembre 2016
Desde antiguo en España se configuró un patrimonio público, especialmente protegido, destinado al uso predominante de la ganadería ovina. El Real Concejo de la Mesta, el importante recurso económico y estratégico que representaba la lana en gran parte del Imperio y países periféricos y el control político del territorio hicieron posible esta realidad. Sin embargo, las cañadas o vías pecuarias, hoy en día, constituyen un patrimonio ciudadano que sufre desprotección, ocupaciones y roturaciones fraudulentas y en cierto modo desidia institucional por parte de las administraciones tutoras. Su definición la encontramos rápidamente en la vigente Ley 3/1995, de 23 de marzo, de vías pecuarias, donde su artículo primero dice: “Se entiende por vías pecuarias las rutas por donde discurre o ha venido discurriendo tradicionalmente el tránsito ganadero” y a continuación: “Asimismo, las vías pecuarias podrán ser destinadas a otros usos compatibles y complementarios en términos acordes con su naturaleza y sus fines, dando prioridad al tránsito ganadero y otros usos rurales, e inspirándose en el desarrollo sostenible y el respeto al medio ambiente, al paisaje y al patrimonio natural y cultural”. El siguiente artículo, sobre la naturaleza jurídica de las vías pecuarias, escribe de manera clara y sosegada lo siguiente: “Las vías pecuarias son bienes de dominio público de las Comunidades Autónomas y, en consecuencia, inalienables, imprescriptibles e inembargables”. La Ley se entretiene en numerosos y necesarios aspectos dispositivos en los cuales no nos vamos a detener puesto que el objeto de este artículo es informar de la realidad existente hoy en día en Arévalo. Finalmente, las vías pecuarias tienen hasta tres definiciones que indican su anchura: cañada cuando la anchura no exceda de los 75 m., vereda cuando su anchura no sobrepase los 37,5 m. y cordel cuando no sea superior a 20 m.

Arévalo siempre ha sido y sigue siéndolo, un cruce activo de culturas, caminos, ecosistemas y cañadas. La leyenda de nuestros mapas geográficos refleja la existencia de varias vías pecuarias, algunas de ellas con un papel activo en el casco urbano o en las inmediaciones. La Cañada Real Leonesa Occidental, la Cañada Real Coruñesa, la Cañada Burgalesa, el Cordel de Toledo, la Vereda de la Calzada de Peñaranda son algunos de sus ejemplos. Existe, curiosamente, un espacio donde confluyen algunas cañadas y es donde se encuentra la populosa Ermita de la Virgen de La Caminanta. “Caminante no hay camino… hagamos cañada al caminar…” una de las recetas médicas cada día más recomendada. Expuesto lo anterior sobre el papel, que lo aguanta todo, nos vamos al campo y la primera realidad con la que nos encontramos es que sabemos más o menos por dónde va la cañada, más o menos atisbamos su anchura, la que no ha sido usurpada, claro, más o menos…más o menos reiteradamente y ahí nos quedaremos en la mayor parte de los tramos de las cañadas a su paso por Arévalo. Es verdad que existe un proyecto de clasificación de las cañadas pero también es verdad que es insuficiente. Es necesario que se den los siguientes pasos para que estos espacios, este patrimonio, este dominio público sea percibido como tal con total nitidez. Los pasos siguientes deberán ser el deslinde y el amojonamiento, la desafectación y cualesquiera otros actos relacionados con las mismas como bien recoge su artículo quinto: Conservación y defensa de las vías pecuarias. Pero, la Administración Autónoma aún no está por la labor y tampoco se la espera.

En la primera parte de la exposición de motivos de la ley encontramos varios párrafos de gran interés para terminar de dar cuerpo a este trabajo. Entre otros destacamos los siguientes: “también han de ser consideradas las vías pecuarias como, esenciales para la migración, la distribución geográfica y el intercambio genético de las especies silvestres”… “Finalmente, y atendiendo a una demanda social creciente, las vías pecuarias pueden constituir un instrumento favorecedor del contacto del hombre con la naturaleza y de la ordenación del entorno medioambiental”… “Todo ello convierte a la red de vías pecuarias –con sus elementos culturales anexos- en un legado histórico de interés capital, único en Europa, cuya preservación no garantiza en modo alguno la normativa vigente” (este era uno de los motivos para aprobar la Ley, en 1995).

Volvemos a nuestros terrenos y comprobamos, además, que las cañadas pueden servirnos para complementar espacios ambientales que poco a poco y no sin cierta dificultad, se van recuperando para el uso social de las gentes de Arévalo y Comarca. En paralelo con el Paseo Fluvial del río Arevalillo discurre la Cañada Real Leonesa occidental y claro, su recorrido, anchura y otros aspectos resultan dudosos. Comprobamos que no se encuentra deslindada y tampoco amojonada y ni siquiera sabemos si este patrimonio ciudadano se mantiene en su cabida o superficie original y no ha sido usurpado e invadido. Por ello este trabajo pretende ser una reflexión y a la vez una demanda. La propia dinámica de la sociedad y la evolución de los tejidos agroambientales están forzando hasta el ámbito residual la función de la cañada como espacio de tránsito o descansadero ganadero. Por el contrario, la sociedad actual demanda otros usos y otra funcionalidad para este patrimonio público y ganan peso otros conceptos como las funciones ecológicas, el ocio y esparcimiento sin olvidarnos de su función histórico-cultural.

La reflexión está servida y tenemos claro que es un patrimonio a reciclar cuyo primer paso eficaz es demandar que se revise su clasificación y se proceda a su deslinde y al amojonamiento del espacio real por donde discurre. La cañada Real Leones Occidental va jalonando las aguas del río Arevalillo en su vertiente oeste y destacan al menos tres tramos de interés en las proximidades del casco urbano de Arévalo. Uno de ellos, el que discurre entre la ermita de La Caminanta y el puente de Los Lobos, resulta prioritario para armar la propuesta que se argumentaba en el anterior artículo denominado “De Paseo a Parque Fluvial del río Arevalillo”. Es decir, la catalogación de este espacio de más de 100.000 metros cuadrados dotándole de una protección administrativa eficaz y la elaboración de un programa integral de recuperación con proyectos que recojan la confluencia entre los vecinos y la naturaleza teniendo en cuenta los valores de paisaje natural, el patrimonio cultural, las construcciones civiles, la flora y la fauna autóctonas, entre otros. Tenemos herramientas, conocimientos técnicos y recursos humanos para, desde una óptica modernista y más actualizada de los principios racionalistas de uso y conservación de los paisajes naturales urbanos, afrontar esta propuesta. Una memoria técnica y presupuestaria para 5 años es viable y el Ayuntamiento debe poner todo su empeño. ¿Lo hará? En breve iremos viendo los distintos posicionamientos de los actores que pueden y tienen que opinar sobre lo expuesto.
Víctor A. Coello Cámara, en representación de “Galérida Ornitólogos, Grupo de Estudios Ambientales de La Moraña y Tierra de Arévalo”

domingo, 27 de noviembre de 2016

EL TERRITORIO NATURAL nº 01, noviembre 2016

Ponemos a vuestra disposición el nº 01 de EL TERRITORIO NATURAL. Esta revista digital ambiental está abierta a publicar trabajos, ensayos u otras sugerencias que nos hagáis llegar al correo electrónico: territorionatural@hotmail.com
 En portada dos imágenes gráficas a través de las cuales manifestamos nuestra negativa al proyecto de remodelación del parque urbano "Gómez Pamo" en la ciudad de Arévalo. También, mostramos nuestro rechazo al proyecto de la mina en la Sierra de Ávila.
 4 colaboraciones en una sección denominada "En cien palabras + ó -" en contra de la extracción de feldespato y en contra de que se esquilmen los recursos naturales en la Sierra de Ávila.
 De nuevo la sección "En cien palabras + ó -" para manifestar nuestro desacuerdo con las obras que se están realizando en este histórico, emblemático y estilista rincón de la trama urbana de Arévalo.
 El emprendimiento a través de acciones dinámicas en entornos medioambientales y las dificultades reales que hay que ir superando a día a día dan cuerpo a este interesante artículo...
 ... en el cual se recogen algunos aspectos de interés sobre tres personas que, de alguna manera, se encuentran vinculados con La Moraña y la Tierra de Arévalo. 
 Poner en valor las observaciones que se van realizando a lo largo de los años entraña compartir vivencias y conocimientos que nos sirven a todos para comprender un poco más, si cabe, el misterioso mundo de la migración de las aves.
 El lúgano (Carduelis spinus) es un buen ejemplo como lo es también la reflexión sobre lo que está ocurriendo con otras especies que no migran pero que cada día resulta más difícil su observación. La lechuza común (Tyto alba) puede ser un ejemplo...
Contraportada con dos mensajes directos: sugerir a los lectores la visita al Castillo de Arévalo y al Centro de Interpretación de la Naturaleza de Arévalo, situado en la Casa del Concejo. Dos visiones diferentes de aspectos que tienen que ver con el Medio Ambiente más cercano a estos Territorio Naturales de La Moraña y la Tierra de Arévalo.
Por otra parte un llamamiento y avance de lo que será el próximo nº de esta revista, para reclamar el apoyo necesario para la creación de 2 Microrreservas de Flora Vascular. El Paraje Natural de Cantazorras alberga la única población de "Malvella Sherardiana" en la comunidad de Castilla y León. El entorno del Castillo reúne otras 2 especies protegidas, como la anterior, e incluidas en el Catálogo de Flora Protegida de Castilla y León: "Hohenackeria polyodon" y "Hohenackeria exscapa". Todo un reto.