YA ES PRIMAVERA EN LA MORAÑA
Después del largo y triste invierno en el que todo se paraliza y la tristeza se apodera de la vida, casi sin darnos cuenta, el preludio de los almendros en flor, que corren para ser los primeros en florecer cuando, aún no tienen hojas, nos avisan de que la primavera ha llegado.
Después del largo y triste invierno en el que todo se paraliza y la tristeza se apodera de la vida, casi sin darnos cuenta, el preludio de los almendros en flor, que corren para ser los primeros en florecer cuando, aún no tienen hojas, nos avisan de que la primavera ha llegado.

La Moraña no queda al margen de este extraordinario fenómeno y alardea de un frescor más propio de las montañas del norte, que resistirá al seco amarillo del estío. El canto de los carboneros se fusiona con el silbido de la oropéndola, el relincho del pito real, el tamborileo del picapinos y el repetitivo reclamo de cucos y abubillas.


Maravillas que nos brinda La Moraña en primavera.
David Sánchez Sáez
fotos: V. Coello