Familia Leguminosae (ver)

El nombre científico de la aulaga o aliaga deriva del sustantivo latino scorpius, escorpión, probablemente recordando los dolorosos pinchazos que producen sus espinas. Mirando sus espinas es lógico que Linneo le añadiera el sustantivo scorpius, cuando describió esta especie como Spartium scorpius.

En nuestro Territorio Natural de la Universidad de la Tierra de Arévalo es la genista más abundante en los matorrales de sustitución de encinares sobre suelos secos y con cal y en ocasiones también en suelos silíceos poco ácidos como rodenos y tierras rubiales.
La aulaga o aliaga (ver) es fanerófito –yemas de renuevo a más de 50cm, por encima del sustrato (árboles y arbustos), por lo tanto le definimos como un arbusto derecho, espinoso de hasta 2m de altura, muy ramificado y provisto de fuertes espinas laterales, axilares, en disposición alterna, muy punzantes, que en la parte superior son sencillas y en las ramas inferiores se dividen en dos, tres o más brazos. Hojas escasas, simples, alternas, lampiñas por el haz y sedosas en su cara inferior. Flores germinadas o en hacecillos de 3 o más –raramente solitarias- al extremo de pequeños brotecillos laterales o sobre las espinas, con rabillos generalmente tan largos o más que el cáliz; se producen en gran número y forman en conjunto una especie de panícula espinosa. Fruto en legumbre alargada, lampiña, fuertemente comprimida, de 15 a 40 mm, glabra, con el ápice curvado hacia arriba, con 2 a 7 semillas orbicular-reniformes y parduzcas que se marcan por un engrosamiento al exterior.

Las flores sirvieron antiguamente en Salamanca, puestas a fermentar en azúcar, para tratar de restablecer las fuerzas después de las enfermedades. Según Cienfuegos, estas mismas flores, secas y pulverizadas, se empleaban en Aragón y La Alcarria para tratar las obstrucciones u opilaciones y junto con la gualda (Reseda luteola) eran usadas para colorear de amarillo los paños de lana, existiendo al parecer la creencia de que después de esta tinción no eran atacados por la polilla.
Más de uno hemos sufrido los pinchazos de esta planta, lo cual hace que no sea del agrado de muchos pero también tiene su función ecológica. Foto: V. Coello / GALÉRIDA ORNITÓLOGOS