miércoles, 16 de julio de 2014

alcachofera o cardo comestible en La Moraña

 Aunque de manera muy aislada, es posible encontrar ejemplares de alcachofa o alcachofera -Cynara cardunculus (L.) Baill- en algunas localizaciones de La Moraña y Tierra de Arévalo. También denominada como cardo, cardo comestible o cardo de huerta, es una planta cultivada como alimento en climas templados. Pertenece al género Cynara dentro de la familia Asteraceae. Se nombra como alcachofera, tanto la parte de la planta entera, como la inflorescencia en capítulo, cabeza floral comestible.
En ocasiones se asilvestra como pasa con este ejemplar encontrado cerca del lavajo del ganso en la zona comprendida entre los términos municipales de Castellanos de Zapardiel y Barromán. Se asemeja al cardo, con grandes flores redondas agrupadas sobre un mismo eje que alcanza hasta los dos metros de altura. Originalmente procedente del Mediterráneo, Noroeste de África, la alcachofera es pariente muy próxima del cardo borriquero común o, lo que mayormente se llama nardo del que procede tras haber ido cambiando por numerosos años de cultivo.
Vuelve a brotar de la cepa todos los años, pasado el invierno, si el frío no la heló. Echa un rosetón de hojas enteras hasta profundamente segmentadas aunque menos divididas que las del cardo y con pocas o ninguna espina. Las hojas tienen color verde claro en el haz y en el envés están cubiertas por unas fibrillas blanquecinas que le dan un aspecto pálido. Tanto el rabillo de la hoja como la vena principal tienen costillas longitudinales muy salientes. Cuando la planta entallece, echa un vástago más o menos alto, rollizo, pero también costilludo y asurcado con cada vez hojas más escasas y menos divididas a medida que estén más altas en dicho tallo. En su apex, y en algunas divisiones laterales, traen unas cabezuelas muy gruesas, las alcachofas, cubiertas de numerosas brácteas coriáceas, en la base de las cuales está lo tierno y comestible. Al florecer, endurecen mucho dichas brácteas y no se pueden aprovechar para comer, aunque no rematen en espinas como la de los cardos.
La inflorescencia es aprovechada por los insectos que acuden para libar el néctar y también por otras especies como esta chinche mediterránea -Carpocoris mediterraneus- de la que hablaremos en la siguiente entrada.
GALÉRIDA ORNITÓLOGOS/imagen: V.Coello

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